LOS PROBLEMAS SON MEJORES EN FAMILIA
- La alegría de volvernos a reunir como familia trae felicidad
- Un viaje tan esperado se puede
convertir en el último de nuestras vidas
Jhon Quispe Huillca
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| Terminal Terrestre de Arequipa-Mollendo |
Cuando Lina tenía ocho años, aun disfrutaba de su hermosa infancia y lo que
su corta vida le enseñaba poco a poco. Solía salir de vacaciones a Mollendo,
una ciudad donde sus abuelos tenían una hacienda relativamente grande,
donde cada verano
albergaba a los nietos del señor Federico y la señora Blanca. Luego de las
labores escolares que todos los años culminaban en el mes de diciembre, la
familia de Lina, se enrumbaba hacia las mejores vacaciones, como todos los
días. Usualmente el primer mes del año, o sea enero, utilizaban su tiempo para
asistir a cursos o academias de reforzamiento, entre otras cosas. Sin embargo,
al llegar febrero, era “el mes de diversión”, así le denominaban.
Solían hacer compras tanto Lina, Manuel y Miranda hermanos, y a la vez
hijos de Cristina y Darío; quienes también se emocionaban mucho y les encantaba
la idea de salir de vacaciones y pasar un momento inolvidable con la familia.
Un ocho de febrero del 2014, decidieron enrumbarse a Mollendo a visitar a los
abuelos, e ir a la playa todos juntos. Quisieron alquilar un toldo pero no fue
posible, además que quizás se les hacía más tedioso el viaje hacia esa ciudad
costera, por lo que optaron por hacerlo al llegar a la ciudad de destino.
Estaban a tan solo 15
minutos de llegar a su destino, sin embargo ocurrió un problema con el ómnibus,
por lo que se tuvo que esperar mucho tiempo a que estos problemas técnicos se
reparen, pero eso no fue razón para que la diversión se fuera, aprovecharon
justamente que el carro había estacionado en un lugar donde se podía ver
perfectamente un atardecer hermoso, ese lugar se llamaba Matarani, era una
pequeña ciudad también rodeada de mar, y que tenía también un encanto especial.

Al llegar a la hacienda, todo fue felicidad los abuelos rebozaban de
alegría al ver sobre todo a los nietos cada vez más grandes, Dario y Cristina,
optaron por descansar un momento en la habitación de los abuelos, mientras que
sus hijos, es decir, Lina, Manuel y Miranda, corrieron hacia la parte más alta
de la hacienda para retornar a conectarse con la madre naturaleza y encontrar
en ese atardecer Mollendino, un poco de paz interior, que no se les otorgaba
cuando tenía el ajetreo de vivir una vida agitada en la urbe.
Las clases del colegio, el trabajo, los amigos, las obligaciones podían ser
olvidados aunque sea por un momento para disfrutar de un momento de regocijo,
mirando la playa desde la cima, observando como el sol cambia desde el amarillo
brillante hasta el naranja de atardecer, y como las nubes escogen difuminarse
en el cielo celeste que cubre todo un mundo repleto de fantasías y realidad.
Aunque todo se vio envuelto de felicidad y alegría ese verano, fue el último
que la familia de Lina pudo pasar en ese lugar.
Al retornar a casa en
Arequipa, comenzaron nuevamente los problemas, ajetreos de la vida cotidiana,
que día con día la familia lidiaba, sin embargo no fue eso lo que ocasionó el
adiós definitivo de las vacaciones que todos los veranos esperaban con ansias,
si no que el origen fue en el ámbito familiar referente a los padres maternos
de Lina, y sus tíos.
Comenzaron problemas respecto a la hacienda de los abuelos, disputas que
nunca nadie se esperaba porque a una de las hermanas de Cristina, la madre de
Lina, se le ocurrió hacer un fraude y golpe bajo contra su propia familia. No
fue exactamente una lucha campal, pero a cualquier persona le afectaría dado
que es su propia familia.
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| Iglesia-Playas de Mollendo |
Desde ese momento, la familia de Lina, nunca más volvió a tener las
vacaciones que con normalidad tomaban. Tuvieron que cambiar de rumbo, de elegir
otro lugar, y de seguir con su cultura familiar intacta. Eso no les impidió
seguir compartiendo maravillosos momentos, porque cuando sucede algo malo,
siempre supieron sacarle el provecho máximo, pues ahora el cambio, lo une más y
a disfrutar de nuevas experiencias aunque con un poco de nostalgia, y continuar
con sus buenas costumbres teniendo a la familia como primer lugar ante todo.