Un poder del estado que imparte justicia y equidad
“La
justicia viene de España una
Realidad
diferente a la peruana”
| Profesor y Abogado en Derecho Penal, David Samuel Vizcarra |
Jhon Quispe Huillca
jhon.quispe.789@gmil.comEs un organismo autónomo de la República del Perú constituido por una organización jerárquica de instituciones, que ejercen la potestad de administrar justicia; pero esta sede de poder ha sido objeto de críticas ante su actuación tardía frente al conflicto de intereses del ciudadano. Esta entidad tiene la obligación de brindar tutela jurisdiccional efectiva pero en la realidad y la práctica esto se hace diferente.
“la justicia en el Perú está mal estructurada, porque hay parámetros que no se cumplen en la realidad nacional. Yo siempre he creído que la realidad nacional, lo que nosotros vivimos aquí tiene que adecuarse a la justicia, nuestra justicia viene de una legislación española, argentina y se acomodan a la realidad de ellos y no se ha modificado ni implementado para la realidad de ahora. En el Perú tenemos una realidad distinta y creo que la situación que estamos viviendo ahora ha tenido que adecuarse a esos hechos”.
Según lo que nos menciona el profesor de esta magna universidad y abogado especialista en derecho penal, es que, nuestro sistema de justicia es de naturaleza extranjera. Ante el cual la evolución se ha quedado estancada en el tiempo es por ello la adaptación al nuevo entorno en el que se desenvuelve, cambiar al nuevo medio. Y esto por los mismos problemas que acarrea la sociedad y que es menester del poder judicial solucionar.
“se está vulnerando ese principio; el de celeridad procesal a raíz que el estado no crea ningún mecanismo ni una forma para poder generar más órganos jurisdiccionales que permita que el principio de celeridad funcione de la mejor manera”.
Como base de nuestro orden jerárquico en referencia a las leyes se encuentra la constitución política del Perú que cita en su artículo 139 inciso 1 “unidad y exclusividad en la función jurisdiccional con excepción del fuero militar y el arbitraje”. Esto nos quiere decir que hay un monopolio en la administración de justicia, mas este no resuelve de manera efectiva todos los problemas que presenta una sociedad como la nuestra. Ante una necesidad tan grande es necesario la creación de mayores instituciones que administran justicio pero estén dentro del marco del poder judicial.
“La carga es muy intensa y un trabajador no puede tener a su disposición la función de atender al público y aparte de ello tiene que resolver, mover más documento, así que, la carga por trabajador es de 50 a 60 expedientes que se tienen más los nuevos que ingresan es por ello que no se puede dar un impulso a esos aspectos”.
El artículo 138 de la Constitución vigente señala que "La potestad de Administrar Justicia emana del pueblo" y que el pueblo usa como intermediario para Administrar Justicia al Poder Judicial, por lo tanto, la Justicia en el Perú no es sólo un tema de discusión para abogados, para fiscales o para jueces. La Administración de Justicia en nuestro país es un problema del ama de casa, es un asunto del vendedor ambulante, es un dilema del carpintero, del artesano, es un tema de la sociedad en su conjunto, y, es por eso que, cuando deseamos realizar un diagnóstico objetivo del Poder Judicial, tenemos inevitablemente que remitirnos a la participación de todos los ciudadanos.
“Se tiene que crear más órganos jurisdiccionales, más despachos, juzgados y que se contrate más personal para que de esa manera la justicia sea más rápida es la única solución, porque no podemos pedirle a la población que deje de presentar denuncias o que deje de hacer problemas”. (Risas)
Creo que el día de hoy, los magistrados pueden imponer un código de conducta en el Perú, en cada fallo, en cada resolución, en cada sentencia, si ellas están en correspondencia con el derecho y la Justicia. Señores Magistrados, se debate la necesidad del rearme moral del país. Pues un Magistrado honesto, un juez capaz, un vocal idóneo, crea con su conducta, valores ejemplares y colabora con el país; pues, sienta las bases espirituales, una nueva moralidad pública.
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