viernes, 17 de junio de 2016

CRÓNICAS

LOS PROBLEMAS SON MEJORES EN FAMILIA
  •          La alegría de volvernos a reunir como familia trae felicidad
  •        Un viaje tan esperado se puede convertir en el último de nuestras vidas 

    Jhon Quispe Huillca


Terminal Terrestre de Arequipa-Mollendo 
Cuando Lina tenía ocho años, aun disfrutaba de su hermosa infancia y lo que su corta vida le enseñaba poco a poco. Solía salir de vacaciones a Mollendo, una ciudad donde sus abuelos tenían una hacienda relativamente grande, donde cada verano albergaba a los nietos del señor Federico y la señora Blanca. Luego de las labores escolares que todos los años culminaban en el mes de diciembre, la familia de Lina, se enrumbaba hacia las mejores vacaciones, como todos los días. Usualmente el primer mes del año, o sea enero, utilizaban su tiempo para asistir a cursos o academias de reforzamiento, entre otras cosas. Sin embargo, al llegar febrero, era “el mes de diversión”, así le denominaban.

Solían hacer compras tanto Lina, Manuel y Miranda hermanos, y a la vez hijos de Cristina y Darío; quienes también se emocionaban mucho y les encantaba la idea de salir de vacaciones y pasar un momento inolvidable con la familia. Un ocho de febrero del 2014, decidieron enrumbarse a Mollendo a visitar a los abuelos, e ir a la playa todos juntos. Quisieron alquilar un toldo pero no fue posible, además que quizás se les hacía más tedioso el viaje hacia esa ciudad costera, por lo que optaron por hacerlo al llegar a la ciudad de destino.

Estaban a tan solo 15 minutos de llegar a su destino, sin embargo ocurrió un problema con el ómnibus, por lo que se tuvo que esperar mucho tiempo a que estos problemas técnicos se reparen, pero eso no fue razón para que la diversión se fuera, aprovecharon justamente que el carro había estacionado en un lugar donde se podía ver perfectamente un atardecer hermoso, ese lugar se llamaba Matarani, era una pequeña ciudad también rodeada de mar, y que tenía también un encanto especial.


Al llegar a la hacienda, todo fue felicidad los abuelos rebozaban de alegría al ver sobre todo a los nietos cada vez más grandes, Dario y Cristina, optaron por descansar un momento en la habitación de los abuelos, mientras que sus hijos, es decir, Lina, Manuel y Miranda, corrieron hacia la parte más alta de la hacienda para retornar a conectarse con la madre naturaleza y encontrar en ese atardecer Mollendino, un poco de paz interior, que no se les otorgaba cuando tenía el ajetreo de vivir una vida agitada en la urbe.

Las clases del colegio, el trabajo, los amigos, las obligaciones podían ser olvidados aunque sea por un momento para disfrutar de un momento de regocijo, mirando la playa desde la cima, observando como el sol cambia desde el amarillo brillante hasta el naranja de atardecer, y como las nubes escogen difuminarse en el cielo celeste que cubre todo un mundo repleto de fantasías y realidad. Aunque todo se vio envuelto de felicidad y alegría ese verano, fue el último que la familia de Lina pudo pasar en ese lugar.

Al retornar a casa en Arequipa, comenzaron nuevamente los problemas, ajetreos de la vida cotidiana, que día con día la familia lidiaba, sin embargo no fue eso lo que ocasionó el adiós definitivo de las vacaciones que todos los veranos esperaban con ansias, si no que el origen fue en el ámbito familiar referente a los padres maternos de Lina, y sus tíos.

Comenzaron problemas respecto a la hacienda de los abuelos, disputas que nunca nadie se esperaba porque a una de las hermanas de Cristina, la madre de Lina, se le ocurrió hacer un fraude y golpe bajo contra su propia familia. No fue exactamente una lucha campal, pero a cualquier persona le afectaría dado que es su propia familia.

Iglesia-Playas de Mollendo
Desde ese momento, la familia de Lina, nunca más volvió a tener las vacaciones que con normalidad tomaban. Tuvieron que cambiar de rumbo, de elegir otro lugar, y de seguir con su cultura familiar intacta. Eso no les impidió seguir compartiendo maravillosos momentos, porque cuando sucede algo malo, siempre supieron sacarle el provecho máximo, pues ahora el cambio, lo une más y a disfrutar de nuevas experiencias aunque con un poco de nostalgia, y continuar con sus buenas costumbres teniendo a la familia como primer lugar ante todo. 


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