CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE
Jhon Quispe Huillca
Un tema tan complejo debe hacernos reflexionar y discutir de forma permanente. Esto, porque está involucrada la cuestión de la vida y la muerte, o más directamente, de dar vida o de matar, y todas las repercusiones emocionales que aquello implica. En temas como estos, los seres humanos nos enfrentamos al dilema de nuestra existencia, miramos de cerca nuestra propia sombra, y nos aterrorizamos. De ninguna forma es posible resolver las dificultades a través de un argumento puramente lógico. Por ejemplo, postular: “como rechazo la idea de matar, mi argumento es que lo que hago no involucra una vida humana aún”. Así, la esperanza está en encontrar la palabra salvadora de la comunidad científica, que anuncie que se comprobó que no hay ser humano hasta los ‘tantos’ días.
Para los contrarios al aborto, también existen argumentos que se constituyen en barreras infranqueables: “el ser humano está en potencia desde el inicio”. La limitación está aquí ya dada desde la premisa, lo que está sobre nosotros, que nos prohíbe matar.
Pienso que es
necesario ver más allá de los argumentos “de ley”, razonables o decidores en
este tema, pues nada involucrado en un aborto es simple: un aborto es una
experiencia que marca, de una u otra forma, a una persona. No es posible
analogarlo sólo a un procedimiento médico. Tampoco es un tema que pueda ser
resuelto solamente por el Derecho. Una de las principales ramas que también
trata de defenderos como vida humana dependiente. Cuando una mujer espera
a un hijo que morirá al nacer, pues su vida es médicamente inviable, no es
justo perder de vista la experiencia emocional de aquella mujer, y refugiarse
en un argumento legal, sea cual sea este. Esa mujer o familia vivirán,
seguramente, un proceso doloroso y lamentable.
Pero podría ser
legítimo que esa mujer desee dar a luz a ese hijo, con todas las complicaciones
que eso involucra. Todas esas importantes vicisitudes, que involucran el querer
abortan o querer dar a luz, quedan fuera cuando el argumento es sólo lógico o
“de ley”. En un caso de violación, por ejemplo: ¡qué pesadilla está viviendo
esa mujer, o peor aún, esa niña; y qué penurias tendría que vivir obligada a
tener un hijo que, legítimamente no desea!”. ¿Que ese niño tendrá una familia
adoptiva que le de amor? Al menos no es lo que ocurre generalmente en nuestro
país vecino Chile.
Cuando el derecho y
la ley se imponen como resolutores de los dilemas humanos, podemos perder mucho
de la naturaleza humana. Necesitamos ir más allá de lo permitido-prohibido para
, dialogar y dar testimonios, en nuestra vida. Una mujer puede decidirse a
abortar o tener a un hijo, y en ambos casos no será la misma después de su
decisión. Pero qué importante es que sea acompañada por sus familiares en este
proceso y que se sostenga el dilema de dar vida o decidir, por el
aborto.

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